El amor entre el Tren y Antilhue

reseña historica

                El tren llegó a Antilhue en 1902 cuando empezó a funcionar el tramo Valdivia-Pichirropulli. La línea que veía del norte dolo quedo habilitada e 1907, con el tramo Loncoche-Antilhue, una vez terminada la construcción del puente ferroviario sobre el río Calle Calle.

               La estación de Antilhue fue concebida desde un comienzo como cabeza del ramal a Valdivia. Todos los trenes que venían del sur o del norte hacia Valdivia, o que venían desde Valdivia en dirección a Santiago o Puerto Montt debían pasar por Antilhue, lugar en que se hacían las maniobras para cambiar los trenes de línea, de manera que pudieran continuar viaje, o simplemente se hacía trasbordo de pasajeros hacia trenes que tenían el destino requerido.

              Los testimonios de los pobladores más antiguos de Antilhue hablan de períodos de gran auge y movimiento que hoy no existen.

En el año 1945, transitaban como mínimo 20 a 30 trenes diarios por Antilhue, incluyendo los de carga y pasajeros.

               Los trenes de pasajeros empezaban a correr desde las siete y media de la mañana hasta las 9 y media de la noche. El Expreso Santiago-Osorno, el que iba de Valdivia a Osorno, el tren Valdivia-Talcahuano, la combinación con el ramal Panguipulli, eran algunos de los recorridos. Los lunes, miércoles y viernes pasaba el villarricano, que llegaba a Antilhue en la mañana hacia Valdivia, y pasaba en la tarde, de vuelta a Villarrica. Los expresos que venían de Puerto Montt y Osorno hacia santiago, todos tenían combinación a Valdivia. En suma, los trenes de pasajeros no eran menos de 10 al día.

              En estos tiempos, trabajaban como funcionarios de ferrocarriles alrededor de 70 personas, incluidos administrativos, operarios y cuadrillas de construcción t reparación de obras.

               Se instalaron en la estación puestos de venta de productos preparados por gente del pueblo. Se vendían tortillas de rescoldo con longanizas, pollos, huevos cocidos y otros comestibles, sin olvidar la famosa chicha dulce de manzana de Calle Calle.; lo que los pasajeros aprovechaban para comprar y descansar, mientras se hacían los cambios de línea de los trenes que demoraban mínimo 20 minutos.

Igualmente un gran número de lugareños llegaban a los coches ofreciendo productos típicos como ramos de copihues, digueñes, chupones, murtas, según fuera la época. De mismo modo jóvenes ofrecían sus servicios de portaequipajes, ayudando a los pasajeros a cargar sus bultos en los trasbordos, a cambio de una propina.

Este quehacer ferroviario causaba una gran efervescencia en la estación entre los pasajeros y aquellos que concurrían simplemente a mirar y a pasar momentos entretenidos.

                La detención y tiempo de los movimientos daba tiempo a algunos pasajeros para ir a tomar un refresco al restaurante de la estación o a alguna de las diversas cantinas instaladas en la calle principal el pueblo. En esas épocas también había un hotel de dos pisos en las cercanías.

                La actividad de los trenes de carga también revestía gran importancia. Llegaban carros cargados con carbón o despachaba carros con madera de los aserraderos, hacia le norte y sur o hacia Valdivia.

                Por otro lado, hasta Huellelhue se internaban barcos de la empresa de Transportes Fluviales, trayendo cargamentos de yerba mate, oxígeno para fábricas de bebidas gaseosas, azúcar de Viña del Mar; productos que debían ser despachados desde Antilhue hacia Temuco y otras ciudades.

                  

Viaje Inagural tren valdiviano 27 de febrero